miércoles, 12 de octubre de 2011

Artículo académico acerca de la ley de Educación Sexual...

"Un análisis de los debates sobre la ley de educación sexual integral en la   argentina"



Durante los últimos años, los principales periódicos de la prensa argentina han sido escenario de un debate sobre la sanción de la actual ley de Educación Sexual Integral que tuvo como enunciadores protagónicos a dos instituciones: la Iglesia y el Estado.

Amediados del 2004, ingresa en la agenda mediática el debate acerca de la promulgación de una ley de Educación Sexual para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Acerca de la educación sexual

La educación sexual ha sido y es uno de los campos donde múltiples discursos intervienen en una disputa política de la sexualidad. Esto se debe, en parte, a que la educación sexual constituye un espacio situado en la convergencia de diferentes dimensiones que lo hacen atravesar tanto el campo educativo como el de la salud y el de las políticas demográficas y sanitarias.

En consecuencia, el campo de la educación sexual aparece surcado con las marcas de un abanico disciplinar que abarca la pedagogía, la sexología, la medicina, la psicología y los estudios de género. Debido a tales superposiciones constitutivas, los propios límites disciplinares de la educación sexual aparecen difuminados y ella adquiere el lábil estatuto de un escenario de disputa entre distintas disciplinas y demás discursos sociales. Así, la educación sexual aparece como una práctica social que ha constituido un campo de posibilidades donde se articulan y enfrentan discursos sociales tales como el discurso científico, el pedagógico y el jurídico.

En la historia de la educación sexual argentina, las disputas han estabilizado, en distintas ocasiones, disímiles sentidos fijándole, de esta manera, definiciones temporales. La educación sexual no siempre fue la misma: distintos objetos, distintos objetivos y distintas prácticas fueron aglutinados bajo ese nombre. Desde una perspectiva diacrónica, se puede visualizar la circulación y permanencia de un espectro variable de significados que se fueron adhiriendo y solapando a la educación sexual. Un recorrido histórico podría describirla, partiendo de las postrimerías de nuestro siglo XIX, tanto como un entrenamiento de la voluntad para el autocontrol de los peligrosos instintos sexuales, como la instrucción práctica para prevenir la sífilis, como el estudio de la reproducción de insectos y vegetales, y como la vigilancia y control de las sexualidades, entre otras significaciones determinadas por las perspectivas dominantes en cada coyuntura.

Según investigaciones actuales, se pueden identificar en los programas de educación en sexualidad distintos modelos de educación sexual. Graciela Morgade distingue los “modelos dominantes”, comprendidos por el enfoque biomédico y el moralizante, y los “modelos novedosos”, que incluyen el modelo de la sexología y el normativo o judicial. De acuerdo con esta autora, el modelo biomédico aborda la sexualidad poniendo el eje en la prevención de enfermedades y embarazos no deseados; mientras que el modelo moralizante enfatiza las cuestiones vinculares y éticas desde una perspectiva inherente a los sistemas normativos. Entre los modelos novedosos, la perspectiva sexológica apunta a la enseñanza de las “buenas prácticas” sexuales y la prevención de disfunciones; por otro lado, los enfoques jurídicos ponen el énfasis en temáticas tales como el asedio, acoso y abuso sexual, haciendo hincapié en el conocimiento de los derechos humanos. 

En este sintético recorrido, se evidencia cómo cada una de estas definiciones se halla anudada a una determinada concepción de sexualidad que la fundamenta. Los significados que se le otorgan a la sexualidad y los aspectos y dimensiones que se incluyen en esas definiciones son producto de relaciones sociales de poder. En consecuencia, las concepciones de sexualidad supuestas en los distintos enunciados sobre la educación sexual son inherentes a determinadas formas de control y normas regulativas. O sea que los significados que se le atribuyen a la sexualidad son consustanciales a los supuestos acerca del modo en que ésta debe ser regulada.

A lo largo de las últimas décadas, nuestro país ha sido el escenario de un proceso dinámico de cambios en el terreno de la sexualidad. Desde los años 80, se viene constituyendo un marco jurídico, al calor de las luchas del movimiento feminista y de las minorías sexuales, que marca una paulatina transformación en las políticas de regulación de la sexualidad. Uno de los hitos de este marco jurídico lo constituye la creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en el año 2003. Los actuales debates acerca del dictado de educación sexual en las escuelas, emergen en este contexto a comienzos del año 2004. En ese momento, reingresa a la agenda política de la ciudad de Buenos Aires el tema de la educación sexual en las escuelas produciendo como efecto, después de un largo proceso de debate legislativo, hacia finales del 2006, dos acontecimientos jurídicos: la sanción de la Ley Nº 2.110/06 de Educación Sexual Integral, por parte de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; y la sanción de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral Nº 26.150, por parte del senado.


Boccardi Facundo(2008) "Un análisis de los debates sobre la ley de Educación Sexual en Argentina"· Perspectivas de la comunicación. Facultad de Educación y Humanidades. Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación. Universidad de La Frontera. Universidad de la frontera ·Temuco. Chile.Vol. 1, Nº 2. Pág. 22-28.

No hay comentarios:

Publicar un comentario