"Un análisis de los debates sobre la ley de educación sexual integral en la argentina"
Durante los últimos años, los principales periódicos de la
prensa argentina han sido escenario de un debate sobre la sanción de la actual
ley de Educación Sexual Integral que tuvo como enunciadores protagónicos a dos
instituciones: la Iglesia y el Estado.
Amediados del 2004, ingresa en la agenda mediática el debate
acerca de la promulgación de una ley de Educación Sexual para la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
Acerca de la educación sexual
La educación sexual ha sido y es uno de los campos donde
múltiples discursos intervienen en una disputa política de la sexualidad. Esto
se debe, en parte, a que la educación sexual constituye un espacio situado en
la convergencia de diferentes dimensiones que lo hacen atravesar tanto el campo
educativo como el de la salud y el de las políticas demográficas y sanitarias.
En consecuencia, el campo de la educación sexual aparece
surcado con las marcas de un abanico disciplinar que abarca la pedagogía, la
sexología, la medicina, la psicología y los estudios de género. Debido a tales
superposiciones constitutivas, los propios límites disciplinares de la
educación sexual aparecen difuminados y ella adquiere el lábil estatuto de un
escenario de disputa entre distintas disciplinas y demás discursos sociales.
Así, la educación sexual aparece como una práctica social que ha constituido un
campo de posibilidades donde se articulan y enfrentan discursos sociales tales
como el discurso científico, el pedagógico y el jurídico.
En la historia de la educación sexual argentina, las disputas
han estabilizado, en distintas ocasiones, disímiles sentidos fijándole, de esta
manera, definiciones temporales. La educación sexual no siempre fue la misma:
distintos objetos, distintos objetivos y distintas prácticas fueron aglutinados
bajo ese nombre. Desde una perspectiva diacrónica, se puede visualizar la
circulación y permanencia de un espectro variable de significados que se fueron
adhiriendo y solapando a la educación sexual. Un recorrido histórico podría
describirla, partiendo de las postrimerías de nuestro siglo XIX, tanto como un
entrenamiento de la voluntad para el autocontrol de los peligrosos instintos
sexuales, como la instrucción práctica para prevenir la sífilis, como el
estudio de la reproducción de insectos y vegetales, y como la vigilancia y
control de las sexualidades, entre otras significaciones determinadas por las
perspectivas dominantes en cada coyuntura.
Según investigaciones actuales, se pueden identificar en los
programas de educación en sexualidad distintos modelos de educación sexual.
Graciela Morgade distingue los “modelos dominantes”, comprendidos por el
enfoque biomédico y el moralizante, y los “modelos novedosos”, que incluyen el
modelo de la sexología y el normativo o judicial. De acuerdo con esta autora,
el modelo biomédico aborda la sexualidad poniendo el eje en la prevención de
enfermedades y embarazos no deseados; mientras que el modelo moralizante
enfatiza las cuestiones vinculares y éticas desde una perspectiva inherente a
los sistemas normativos. Entre los modelos novedosos, la perspectiva sexológica
apunta a la enseñanza de las “buenas prácticas” sexuales y la prevención de
disfunciones; por otro lado, los enfoques jurídicos ponen el énfasis en
temáticas tales como el asedio, acoso y abuso sexual, haciendo hincapié en el
conocimiento de los derechos humanos.
En este sintético recorrido, se evidencia cómo cada una de
estas definiciones se halla anudada a una determinada concepción de sexualidad
que la fundamenta. Los significados que se le otorgan a la sexualidad y los
aspectos y dimensiones que se incluyen en esas definiciones son producto de
relaciones sociales de poder. En consecuencia, las concepciones de sexualidad
supuestas en los distintos enunciados sobre la educación sexual son inherentes
a determinadas formas de control y normas regulativas. O sea que los significados
que se le atribuyen a la sexualidad son consustanciales a los supuestos acerca
del modo en que ésta debe ser regulada.
A lo largo de las últimas décadas, nuestro país ha sido el
escenario de un proceso dinámico de cambios en el terreno de la sexualidad.
Desde los años 80, se viene constituyendo un marco jurídico, al calor de las
luchas del movimiento feminista y de las minorías sexuales, que marca una
paulatina transformación en las políticas de regulación de la sexualidad. Uno
de los hitos de este marco jurídico lo constituye la creación del Programa
Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en el año 2003. Los actuales
debates acerca del dictado de educación sexual en las escuelas, emergen en este
contexto a comienzos del año 2004. En ese momento, reingresa a la agenda
política de la ciudad de Buenos Aires el tema de la educación sexual en las
escuelas produciendo como efecto, después de un largo proceso de debate
legislativo, hacia finales del 2006, dos acontecimientos jurídicos: la sanción
de la Ley Nº 2.110/06 de Educación Sexual Integral, por parte de la Legislatura
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; y la sanción de la Ley Nacional de
Educación Sexual Integral Nº 26.150, por parte del senado.
Boccardi Facundo(2008) "Un análisis de los debates sobre la ley de Educación Sexual en Argentina"· Perspectivas de la comunicación. Facultad de Educación y Humanidades. Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación. Universidad de La Frontera. Universidad de la frontera ·Temuco. Chile.Vol. 1, Nº 2. Pág. 22-28.
ISSN: 0718-4867. URL: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3034616
No hay comentarios:
Publicar un comentario