Para los profesionales, el aborto y la Anticoncepción son
problemas muy relevantes. Siete de 10 otorgaron máxima prioridad a implementar
servicios de planificación familiar y consejería anticonceptiva pos-aborto. Uno
de 2 propuso promover el debate social sobre aborto. La gran mayoría acordó que
despenalizar el aborto contribuiría a disminuir la mortalidad materna y que la
ley no debería penalizarlo ante riesgo de vida o salud, violación o incesto y
malformación incompatible con la vida extrauterina.
El objetivo de este artículo es presentar, a partirde los
hallazgos de una investigación acerca de sus perspectivas sobre anticoncepción
y aborto, algunas ideas que permitan comprender el “caso argentino”y delinear
líneas para el trabajo de abogacía con estos profesionales. La problemática de
la salud y los derechos sexuales y reproductivos en la Argentina ha atravesado
en las últimas décadas un proceso de transición: desde una situación de
restricciones y omisiones hacia una de mayor visibilidad pública, con paulatinos
cambios institucionales y programáticos en los diversos niveles de la política
pública. El recorrido ha sido desigual en lo que atañe a la anticoncepción y al
aborto. En el primer caso, se ha pasado de una situación en la cual las
actividades destinadas al control de la natalidad estaban prohibidas (década de
los setenta) y los programas públicos de salud estaban permeados por una clara
ideología pronatalista a un escenario en el que el Estado se ha comprometido a
garantizar a la población el acceso a la anticoncepción. Durante los años
noventa, con fuerte influencia de los consensos de Cairo y Beijing, la salud
reproductivaingresó en la agenda pública debido en gran medida al accionar del
movimiento de mujeres.
En la mayoría de las provincias se aprobaron leyes que
impulsan la creación de programas de salud reproductiva y reconocen el derecho
de las personas a regular la fecundidad. Finalmente, luego de un largo proceso,
en 2002 se creó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.
Anteriormente había sido imposible debido a la presión de la iglesia católica y
la posición refractaria del gobierno del ex presidente Menem.
Con respecto al aborto, durante el período analizado no se
produjeron innovaciones legislativas ni programáticas. Al igual que en la mayor
parte de los países de América Latina, en la Argentina el aborto es objeto de
una legislación restrictiva. El Código Penal Argentino tipifica al aborto como
un delito contra la vida y la persona. Establece penas de reclusión o prisión
para el profesional que lo efectúa y para la mujer que se causara o consintiera
un aborto. Sólo hay dos causales de despenalización: si el aborto se ha hecho
con el fin de evitar un peligro para la
vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios; o si
el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o de mente.
Sin embargo, es inusual que las mujeres accedan a interrumpir un embarazo en el
sector público. Ello hace que prácticamente funcione una prohibición absoluta
del aborto.El tema del aborto está instalado en la agenda de debate desde 1994
cuando el entonces presidente Menem intentó introducir en el texto de la
Constitución una cláusula sobre el derecho a la vida desde el momento de la
concepción.
El tema del aborto está instalado en la agenda de debate
desde 1994 cuando el entonces presidente Menem intentó introducir en el texto
de la Constitución una cláusula sobre el derecho a la vida desde el momento de
la concepción. Tanto el movimiento de mujeres como algunos sectores estatales y
gubernamentales, los medios de comunicación y la opinión pública cuestionaron
lamaniobra, pero legitimaron la necesidad de discutir el tema, básicamente
debido a sus implicancias en términos de salud pública y de derechos.
En este debate, la única manifestación de una entidad
representativa del campo médico fue una declaración de la Academia Nacional de
Medicina en la que se sostenía que “la vida humana comienza con la
fecundación”. Rechazaba la idea de que la legalización del aborto disminuyera
la morbimortalidad materna oque terminara con su clandestinidad. Ni las
facultadesde medicina ni las sociedades científicas emitieron opinión
institucional alguna.
Szulik Dalia , Gogna Mónica, Petracci Cónica Mónica,
Ramos Silvina, RomeroMariana. (2008) "Anticoncepción y aborto en Argentina: Perspectivas de obstetras
y ginecólogos". Salud pública de
México. Instituto Nacional de Salud Publica .vol. 50, no. 1.pag. 32-39. ISSN
0036-3634. URL: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2548963
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